Todo comenzó como un sueño y una ilusión de poder tener un lugar en México dedicado a la niñez donde se pudiera tocar, jugar y aprender de una forma diferente. Una idea sencilla pero, difícil de realizar.
Gracias a la iniciativa de la señora Cecilia Occelli y un grupo de 16 empresarios mexicanos encabezados por Marinela Servije de Lerdo de Tejada y Juan Enríquez Cabot decidieron comenzar la aventura en 1991.

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